DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


Mensaje y persecución

Día 108

“Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel. Y ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha encontrado; iremos, pues, ahora, camino de tres días por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, para que no venga sobre nosotros con peste o con espada. Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas” (Éxodo 5:1-4).
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Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 1:30; 2 Samuel 8:14; 1 Corintios 15:57; Efesios 6:10-13; 1 Juan 5:4.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Principios a seguir: Dios espera que demos su mensaje, no el nuestro: “... Moisés y Aarón... le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo...” (v. 1). Lo primero que el enemigo cuestiona es la misma existencia de Dios: “¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová...” (v. 2).
Habrá oposición al mensaje de Dios: “... ni tampoco dejaré ir a Israel” (v. 2). Se nos considerará como opositores a los “sistemas del mundo”: “¿por qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo?... y vosotros les hacéis cesar de sus tareas” (vv. 4-5).

Los que se oponen a Dios y a su pueblo son enemigos reales. Muchas veces son las mismas personas con las que convivimos, aunque también está el enemigo número uno de Dios: Satanás. Estos enemigos no pueden hacer absolutamente nada para derrotar a Dios, pero muchas veces sí nos atormentan. Mi tarea es acudir a Dios en oración y permitir que sea Él el que pelee por nosotros.

La clave no está en nosotros. Recordemos que sólo somos mensajeros. Si Dios nos envió, también nos guiará a través del proceso para cumplir la tarea que nos encomendó.
Jesús dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8b).

Hoy oro que Dios nos dé la valentía para poder enfrentar la reacción y oposición del maligno ante nuestra fidelidad de entregar el mensaje de Dios.