DEVOCIONALES VISITAS A GÉNESIS


El llamado de Dios

Día 103

“Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí” (Éxodo 3:4).
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Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 4:35; 1 Samuel 12:6; Salmo 105:26; Isaías 45:18; Miqueas 6:4; Marcos 1:16-17; Hechos 7:31-34; 1 Corintios 8:6; 2 Timoteo 1:9; 1 Samuel 2:2.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Dios responde a la diligencia de un líder, llamándolo, y el líder reconoce el llamado de Dios: “¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí”. Dios tiene un propósito claro: “Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones” (Isaías 42:6).

Dios se revela como la esencia de todo (“Yo Soy”), como el Dios que actúa en la historia por medio de líderes. El llamado de Dios a sus líderes tiene como prerrequisito la santidad de Dios, y por ende, una consagración total: “Y dijo [Dios]: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es” (v. 5). Ese siempre ha sido el sentir de Dios al llamado a servirle: “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios” (Levítico 20:7). “Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16).

Un líder reconoce ante quién está; y no tiene otra opción que humillarse, esperar, oír y cumplir el llamado de Dios: “Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios” (v. 6). “Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro” (Deuteronomio 4:39).

“A fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro” (1 Reyes 8:60).

Mi oración hoy es que, como siervos de Dios, estemos conscientes en todo momento de la presencia permanente de Dios.