DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


“¿Cómo creeréis a mis palabras?”

Día 97

“Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?” (Juan 5:46-47).
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Lecturas adicionales:

    Oseas 7:13; 8:12; Romanos 8:35-37; 1 Pedro 2:2; Apocalipsis 2:4.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Los que llevamos muchos años en los caminos del Señor, hemos pasado por varias etapas en cuanto a la lectura de la palabra de Dios. Recién nacidos en el Espíritu, bebíamos la palabra con entusiasmo, con amor, con curiosidad, con asombro, con alegría, descubriendo siempre nuevas verdades y tesoros escondidos esperando ser revelados a nuestros ojos, para ayudarnos a crecer y fortalecernos en Cristo día a día. 

También hemos pasado por una etapa de olvido, de frialdad, de indiferencia y se diría que hasta de rebeldía. Cuando dejamos de leerla, nos comienza a faltar la luz de Cristo, el corazón se enfría y nos falta la fe. Y si no comenzamos de nuevo, hasta podríamos olvidarnos de que en ella encontramos dirección, consuelo, fortaleza, gozo, esperanza, y respuestas para todas nuestras inquietudes. 

Después llega un momento en que uno decide y se compromete a leerla y meditarla todos los días y vuelve a tener la fuerza del Espíritu en todo el ser y ya no la vuelve a soltar nunca más, porque es uno de los tesoros más grandes que Dios nos ha dado. “Porque la palabra de Dios es viva y e caz, y más cortante que toda espada de dos los; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:12-13).