DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


No es un amuleto

Día 94

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:39-40).
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Lecturas adicionales:

    Salmos 119:97-105; 2 Timoteo 3:15; 1 Pedro 2:2.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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¿Cuál es la razón por la que estudio la Biblia? ¿Qué espero de la lectura de la Biblia? 

La Biblia es la palabra de Dios. 

Existen beneficios infinitos al conocer la palabra de Dios. Aquí se habla de escudriñar las Escrituras y no sólo leerla por cumplir con esta tarea. La palabra de Dios nos lleva al mismo corazón de Dios, nos enseña cómo es Él, qué es lo que pide de nosotros y nos muestra el camino de bendición y salvación para nuestra vida. La Biblia nos enseña qué es lo que le agrada y qué le desagrada a Dios. También nos muestra ejemplos a seguir y ejemplos que debemos evitar. Nos muestra cómo orar y alabar el santo nombre de nuestro Dios. 

Cuando la meditamos, la guardamos en nuestro corazón, nos deleitamos en ella y la ponemos en práctica, comenzamos a ver el poder de Dios desatándose en nuestra vida. Si creemos lo que Él nos dice, comenzamos a amar a Jesús y a seguir sus enseñanzas y Jesús mismo comienza a actuar a través de nuestras vidas. 

La Palabra es como una lámpara que nos guía en la oscuridad y que nos da sabiduría, conocimiento, entendimiento e inteligencia. 

El Antiguo Testamento apunta a Cristo, y el Nuevo Testamento presenta a Cristo y la obra que ejecuta en nuestra vida cuando creemos en Él, es decir, cuando ponemos toda nuestra confianza en Él. 

La Biblia está llena de tesoros escondidos listos para ser descubiertos por cada persona que ame a Jesús. Pidámosle al Espíritu Santo para que nos revele nuevas verdades cada vez que la leamos, la estudiemos, la meditemos y la practiquemos.