DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¿Qué mora en usted?

Día 93

“También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis” (Juan 5:37-38).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 5:8; 1 Juan 1:1-2; 4:20-21.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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¿Qué hay en mi corazón? ¿Qué hay en mi mente? ¿En qué ocupo todo mi tiempo? ¿Cuáles son mis sueños? ¿Qué me motiva para salir adelante en la vida? ¿Qué me fortalece? ¿En qué, en dónde o en quién encuentro apoyo y consuelo? ¿A quién agrado con lo que hago? 

La palabra de Dios nos dice en Deuteronomio 4:29, NVI: “Pero si desde allí buscas al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, lo encontrarás”. 

No necesito realizar grandes hazañas para encontrar a Dios ni subir a los montes más altos. Él está muy cerca de nosotros y fácilmente podemos comenzar a conocerlo a través de su Santa Palabra y de la oración. Podemos pedirle al Espíritu Santo que nos guíe y Dios siempre está dispuesto a darse a conocer. 

A través de la Palabra vamos a poder escuchar la voz de Dios y podremos conocerlo mejor a Él y también ver y entender sus planes para cada persona. 

Cuando leemos y conocemos la palabra de Dios, no se trata de adquirir sólo conocimiento, sino que al obedecer la voluntad de Dios manifestada en la Palabra, comenzamos a fortalecer nuestra relación con Dios y a crecer en su gracia. 

Al obedecer la Palabra, escuchamos el testimonio del Padre sobre Jesús: “También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí”. 

Al obedecer la Palabra, nuestros ojos se abren a la voluntad del Padre: “ni habéis visto su aspecto”. 

La consecuencia fatal de no obedecer la Palabra es la incredulidad: “porque a quien él envió, vosotros no creéis”.