DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Concentración ABSOLUTA

Día 86

“Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre” (Juan 5:19a).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 16:21; Juan 17:10, 19; Filipenses 2:7-8; Hebreos 5:8; 1 Pedro 1:10-11.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Dependencia total de parte de Jesús (“no puede el Hijo hacer nada por sí mismo”), es equivalente a una consagración extrema, hasta la muerte: “Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:7-8). 

Una dependencia total requiere una concentración absoluta: “No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia” (Hebreos 5:8). La clave del cumplir la voluntad de Dios es concentrarse en vivir en una obediencia radical. 

Una concentración absoluta requiere un enfoque detalla- do. Jesús rehusó hacer algo que su Padre no hiciera. “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2). 

Jesús confió todas sus acciones a la dirección del Padre, sin importarle el costo, con la seguridad de que lo que el Padre hacía resultaría en el cumplimiento del propósito de su vida. Pudiéramos decir que Jesús caminó por fe. No fe en sí mismo, sino fe en el Padre. De allí que no hay otra forma de vivir sino por fe, para ser así como Jesús. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). 

Hoy para la iglesia no existe otro modelo. Jesús es el único modelo. ¡Tenemos un increíble modelo!