DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Consagración total + Concentración Total = Confianza Total

Día 85

“... Porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis” (Juan 5:19-20).
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Lecturas adicionales:

    Efesios 5:25-27; 1 Juan 3:1,16.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús es co-igual con Dios en todo sentido. El Padre y el Hijo son uno, pero son dos personas diferentes. ¡Bendito misterio! Imposible de explicar. 

Jesús tuvo una misión clara, determinada y con una meta que cumplió hasta el final, en toda su extencioón sin deviarse en ningún momento. 

Toda la misión del Padre dada a Jesús estuvo basada en confianza total en Jesús. Confianza total es el resultado del amor incondicional. Amor incondicional es la capacidad de ser vulnerable en todo. Todo lo que sabe el Padre, lo sabe el Hijo y viceversa. 

Por amor Dios entrega incondicionalmente la misión de salvación a su Hijo. “... Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42). 

Es por amor incondicional que Jesús no se atreve a incumplir la misión del Padre; Padre e Hijo, amorosamente, se pusieron de acuerdo: “Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que hace”. Hay confianza total!

Es maravilloso saber que Dios tiene confianza total en nosotros para encomendarnos su misión a través de Jesús: “... y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo...” (2 Corintios 5:19-20). 

¿Cuál es la clave? Consagración total + Concentración Total =  Confianza total. El común denominador es el amor.
¡Amor incondicional de ambas partes! 

Todo esto se traduce en “mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida” (Juan 5:20-21).