DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Respuesta correcta ante acciones necias

Día 82

“Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aun más procuraban matarle” (Juan 5:17-18a).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Génesis 2:1-2; Isaías 40:28; Salmos 138:8; 1 Corintios 12:6;1 Timoteo 4:16; Filipenses 1:6.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

Ante la actitud y acciones necias de los fariseos, Jesús se enfoca en su misión. Su misión es muy sencilla: “Mi padre... trabaja, y yo trabajo”. Jesús seguía al pie de la letra las instrucciones del Padre. Literalmente imitaba a su Padre en todo. “El es la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15). “... Agradó al Padre que en él habitase toda plenitud” (Colosenses 1:19). 

Las palabras del huerto de Getsemaní, “... Padre, si qui- eres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42), fueron la consigna durante toda la vida terrenal de Jesús. Siempre “la voluntad del Padre”. 

Jesús vino ha hacer las obras del Padre, a demostrar su amor y a darlo todo por cumplir la misión acordada en la Santísima Trinidad. 

Al contrario, los fariseos, casados con su sistema miope de ver las cosas y egoísta, malinterpretan el amor de Jesús hacia el hombre lisiado y reaccionan ante el “trabajo de Dios”. 

Ese es el problema de una visión parcial y egoísta. Los fariseos estaban cómodos con sus propias reglas y cuando Jesús muestra compasión sanando al hombre, no vieron el amor ni el poder de Dios. Aunque las acciones de Jesús son para el bienestar propio, no querían escuchar la voz de Dios, lo cual demandaba un cambio de mente, de actitud y de vida. “Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios”. 

¿Cuál es mi “trabajo”; el mío, o el del Padre? ¿Imito a Jesús, o sigo mis caprichos?