DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


“A lo suyo vino…”

Día 8

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan1:11-12).
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Lecturas adicionales:

    Romanos 5:10; Filipenses 2:5-8; Hebreos 4:15-16
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La frase “a lo suyo vino” es muy interesante. La mayoría de las veces cuando se lee en público este pasaje se lee: “a los suyos vino”.

Realmente lo que dice es que vino con un propósito, con una misión, con una meta. Vino con algo en mente y enfocado a cumplir ese proyecto eterno que le designó el Padre. “Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén” (Lucas 9:51). Absolutamente nada impediría que Jesús marchara hacia su muerte. En tres diferentes ocasiones Jesús anuncia su muerte a los discípulos describiéndoles a ellos lo que le iba a suceder. Jesús sabía por lo que iba a pasar y aún así prefirió cumplir con la voluntad de su Padre.

No vino a divertirse, aunque la Biblia dice que pasó buen tiempo con la gente. No vino a acomodarse a la cultura del momento, aunque vivió dentro de las normas de su tiempo, y fue un agente de cambio de la cultura. No vino a buscar aclamación y fama, aunque ha sido la persona más famosa de todos los tiempos. Juan lo dice tan claro en esta frase pequeñita: “A lo suyo vino”. Vino a darnos salvación y vida eterna.

Vino para librarnos de nuestros pecados, para abrir nuestros ojos y para que nos convirtamos de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que recibamos, por la fe que es en Jesús, perdón de pecados y herencia entre los santificados (Paráfrasis de Hechos 26:18).

Vino a mostrarnos el camino al Padre. Jesús es el ejemplo perfecto de cómo debemos andar.