DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Preguntando lo obvio

Día 77

“... ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo” (Juan 5:6-7).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 53:4-5; 65:1; Salmos 66:18-19; Lucas 18:41; Santiago 4:3.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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“¿Quieres ser sano?” ¿Habrá alguna persona que no quiera ser sano? La respuesta es obvia. Alguien que está enfermo, física o espiritualmente, quiere ser sanado. 

¿Por qué Jesús hace esta pregunta a una persona desesperada que ha tratado por “mucho tiempo” de encontrar a alguien para que lo tire al agua en el momento oportuno? 

Jesús quiere que estemos seguros de que queremos ser sanados física o espiritualmente. Hay muchas personas que no buscan sanidad ni quieren un cambio de su condición actual. 
Es bueno notar también que Dios nos habla continuamente y nos hace preguntas claves. Pero no hemos aprendido a oír la voz de Dios. 

Isaías es muy claro cuando dice: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades” (Isaías 53:4). La salvación tiene repercusiones físicas. Dios sana; un día de todos modos de la muerte y resurrección de Jesús en la cruz. 

Jesús también quiere que dependamos de Él y de su pro- visión para nuestras necesidades. 
Dios también nos guía a la ciencia médica para sanarnos. Muchas veces su voz nos indicará cuál es el médico adecuado, y dependemos también de Él para guiarnos. 

El apóstol Santiago dice: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”. ¡Esta palabra es tan clara! Muchas de nuestras peticiones son egoístas. 

Si Dios nos pregunta si queremos ser sanados es para que utilicemos nuestra sanidad para que Él reciba honra y gloria; es para darlo a conocer. Los milagros son señales que guían a otros a Dios.