DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


La presencia de Jesús hace la diferencia

Día 74

“Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta” (Juan 4:45).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 4:23-24; Lucas 8:40; Juan 2:23; Apocalipsis 2:2-5; 3:15-16.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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A diferencia de Nazaret, las otras poblaciones de Galilea recibieron a Jesús con mucho entusiasmo. 

Jesús vivió la mayor parte de su vida en Nazaret. Es muy triste que los suyos no creían en Él. “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:11-12). 

La clave de la vida abundante es la presencia de Jesús. Donde Él está, su poder se manifiesta y hace una diferencia.

Jesús también debe ser bienvenido en nuestras congregaciones: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:20) 
El éxito de cualquier iglesia local depende de la presencia de Jesús más que de las estrategias de la iglesia. Éstas son importantes pues ayudan a consolidar los resultados, pero lo primordial es la presencia de Jesús. 

Hay muchos elementos que atraen a las personas a la iglesia local: La presentación del edificio, la gente, pero lo que atraerá a muchos es la presencia de Jesús y todo lo que Él hace en medio de su pueblo. 

La presencia de Jesús el domingo es resultado de la presencia diaria de los que asisten a la iglesia. 

El poder del Espíritu vendrá a una congregación cuando ésta busca en oración la presencia de Jesús y está dispuesta a obedecer la Gran Comisión: “... el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos... Y fueron todos llenos del Espíritu Santo” (Hechos 2:1, 4a).