DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


A pesar del cansancio

Día 59

“... Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta. Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber...” (Juan 4:4-8).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 40:28-32; 1 Juan 4:19; Lucas 19:10.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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A Jesús le era necesario pasar por Samaria, específicamente por Sicar. Para Él ir allí era un imperativo divino. Él siempre está concentrado en su misión.

Jesús, mientras que vivió corporalmente, antes de la resurrección, como toda persona humana, tuvo necesidades especificas. Tuvo hambre y sed; estuvo “cansado del camino”; tuvo momentos de alegría, tristeza, enojo, desilusión, angustia. Él es completamente Dios y totalmente humano.

Un corazón preocupado por los perdidos; un corazón lleno de compasión y de amor por otros, sin importar el cansancio o el rechazo que los samaritanos demostraran hacia los judíos de Jerusalén. Pero como dice 1 Juan 4:18: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”. Otra vez vemos a Jesús pensando más en otros que en complacer sus propias necesidades físicas mientras estuvo aquí en la tierra.

Otro aspecto lindo de su corazón, es que vemos cómo Jesús no hace acepción de personas. Para Él toda persona es igualmente importante.

Aun en medio del cansancio, Él ve una oportunidad para dar a conocer a Dios, para cumplir su propósito de salvar a los perdidos.

Jesús inicia el diálogo con una mujer. Dios siempre inicia el diálogo, Él siempre nos busca. ¡Él nos amó primero!