DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Un vistazo al corazón de Dios

Día 53

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).
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Lecturas adicionales:

    Levítico 11:44; Ezequiel 33:11-12; Zacarías 9:9; Lucas 9:56; Hechos 17:31; 2 Corintios 5:10; 2 Pedro 3:9; 1 Juan 4:14; Apocalipsis 4:8.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Al haber mandado a su “Hijo unigénito”, Jesucristo, a morir por mí y por toda la humanidad, tenemos un vistazo al corazón de Dios, a su intención, a su propósito eterno.

Del corazón de Dios fluye amor para todas sus criaturas.

Así como Dios es amor, y así como nos ha amado exuberantemente, dándonos a su mismo Hijo para salvarnos, Él también es santo, justo, fiel y misericordioso.

El rechazarlo y no creer en Jesús nos condena, pero Él no se conforma con esto. Día a día nos llama. Hasta el último aliento de nuestra existencia, nos llama.

Un pastor explicó: El asunto de la salvación es un voto de tres. Dios siempre, vota “sí”. Él no quiere que nadie se pierda. Satanás vota “no”. El diablo es mentiroso, engañador, y por mí! Si creo seré salvo, y estaré siendo salvado. Si no creo ya vivo en condenación.

Cada día y cada momento mientras estemos con vida aquí en la tierra es otra oportunidad que nos da Dios para que escuchemos su voz, su llamado para que andemos en su presencia y en sus caminos.

Una y otra vez Dios llamaba a su pueblo en el Antiguo Testamento al arrepentimiento.

Hoy día, todavía nos llama y sin que nosotros lo mereciéramos, murió por nosotros.

Dios no sólo nos salva, sino que también comparte con nosotros su naturaleza de santidad.

El regalo de amor incluye la santidad de vida. Se recibe creyendo en Jesús: “para que todo aquel que en él cree no se pierda”.