DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Vida Real

Día 5

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1:4).
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Lecturas adicionales:

    Juan 14:6; 17:3; Colosénses 3:4; 1 Juan 1:1-2; 5:11
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús es vida, por lo tanto puede crear vida y otorgar vida. Él es la fuente de vida. Él es el recurso que sostiene y garantiza la vida.

Jesús no sólo crea vida en el sentido vegetal, animal y humano (griego, bios). Él también es el agente y el dador de la vida espiritual, de la vida que es eterna (griego, zoe).

Mientras que Jesús esté en nosotros, y nosotros no renunciemos a Él, tendremos la vida que nadie puede matar ni nadie puede quitar. Jesús dice en Juan 11:25 al 26: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”

Millones de personas sólo sobreviven o destruyen sus vidas y las de otros. Otros mueren en medio del caos y la confusión aquí en la tierra sin saber que hay una respuesta de gran esperanza para su desánimo, para su desesperación, para su depresión, para su ansiedad, para sus preguntas, a través de Jesús quien murió para darnos vida, vida abundante, vida real y vida eterna.

Nuestra vida está escondida en Cristo: conociéndolo, creyéndole, amándolo, siguiéndolo, obedeciéndolo.

La vida que Jesús da es vida espiritual, la que nos relaciona y nos emparienta con Dios, la que nos hace sus hijos. La vida que Jesús da es la que nos hace a la imagen de Dios. Esta es la vida que debemos cuidar, es la vida que debemos atesorar, y es el único tipo de vida que vale la pena y realmente da plenitud.