DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


El nuevo nacimiento (1)

Día 49

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:5-7).
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Lecturas adicionales:

    Génesis 5:3; Juan 10:10; Romanos 7:5; 8:5; Ga´latas 5:18-24; Efesios 2:1-3.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La respuesta de Jesús a Nicodemo comienza enfatizando una decisión muy importante para todos los que quieran pertenecer al reino de Dios. Es como si Jesús hoy nos di- jera: “pon mucha atención, lo que te voy a decir es muy importante”. “De cierto, de cierto te digo...”, es como si también dijera: “abre tus ojos y escucha con tus oídos, con tu mente y con tu corazón”. Dos veces repite: “De cierto, de cierto te digo”. o sea que en realidad lo dice ¡cuatro veces! y tres veces repite la siguiente verdad: 1. “el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”; 2 “el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”; 3. “No te maravilles de que te dije: os es necesario nacer de nuevo”. Más enfático no puede ser.

Aquí tenemos a Jesús, entre nosotros, llamando y explicando. Se pudiera decir que está casi rogando para que entendamos y para que tomemos el camino de salvación, el camino al cielo.

Hay dos interpretaciones diferentes en cuanto a nacer de agua y del Espíritu.

a.) Puede referirse al bautismo (testimonio de conversión) y llenura del Espíritu Santo.

b.) Puede referirse al nacimiento natural de todo ser humano y nacer del Espíritu como la conversión y llenura del Espíritu Santo a lo largo de nuestra vida.

De todos modos, necesitamos nacer de nuevo. Por me- para perdonarnos, librarnos del pecado y para vivir vidas que le agradan y lo glorifican a Él.