DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


El requisito para entrar al cielo

Día 48

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?... Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:3-5).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 1:18; Jeremías 31:33; Ezequiel 36:26; 11:19; Juan 1:12-13; 2 Corintios 5:17; Efesios 5:26; Tito 3:5; 1 Juan 2:29; 5:1.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Nicodemo tenía una necesidad muy grande. Estaba vacío aun cuando gozaba de una posición eclesiástica importante.

Jesús le da una respuesta muy “rara” comparada a las expectativas que tenía Nicodemo. Jesús le dice que debe “nacer de nuevo”.

Nicodemo se asombra y le pregunta a Jesús: “¿Cómo? No entiendo. Eso de que alguien nazca de nuevo es imposible. No encaja dentro de mis conocimientos religiosos y seculares”.

Jesús le explica a Nicodemo que debe nacer del “agua y del Espíritu” para poder “entrar en el reino de Dios”.

Para que alguien entre al cielo (al reino), Dios debe hacer un cambio radical en la persona. Debe transformarla por completo. Los ritos religiosos, el asistir a la iglesia, el tratar de ser buena persona no es suficiente.

El que no ha nacido de nuevo no es un hijo de Dios. Sí es una criatura de Dios, pero no un hijo de Dios. Sólo los hijos de Dios, los que han nacido de nuevo, pueden entrar al cielo.

Juan lo explica al decir: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12-13).

Para entrar al cielo una persona debe nacer espiritualmente. Dios puede hacer un cambio radical en la vida de una persona. Cambia su corazón, sus intenciones, su pensamiento, y todo esto redunda en el cambio de su conducta, actitudes, hábitos, relaciones y aun de sus reacciones. ¡Dios nos hace nuevas criaturas!