DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


La diferencia entre creer en Jesús y ser su seguidor

Día 45

”Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos ” (Juan 2:23-24).
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Lecturas adicionales:

    1 Samuel 16:7; Jeremías 17:9; Mateo 15:19; Lucas 2:8-14; 3:8; Romanos 8:16; Gálatas 5:6; Santiago 2:19; Hebreos 4:12-13.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La frase “muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía” presenta un nivel en el aspecto de creer en Dios. ¡Creyeron, pero no se convirtieron!

La gente que creyó lo hizo con la razón y no con todo su ser, pues inmediatamente el evangelio dice: “Pero Jesús él sabía lo que había en el hombre”.

La clave está allí. Jesús sabe lo que hay en nosotros, conoce nuestras intenciones, deseos, planes y tretas para lograr lo que queremos.

Creer, debe siempre ir acompañado de: (a) Confesión de pecado y pedir perdón a Dios; (b) arrepentimiento, que es la disposición íntima de darle un giro total a la vida y seguir a Jesús; (c) por último, la práctica vivencial que demuestra la confesión y arrepentimiento. Esa es nuestra parte.

La parte de Dios es (a) adoptarnos como hijos; (b) transformar nuestra naturaleza, haciéndonos nuevas criaturas; (c) perdonarnos, haciéndonos justos ante Él. Cuando Dios por gracia hace esta maravillosa nueva creación, Él testifica a nuestro corazón de que somos hijos de Dios. Somos salvos por la fe y no por nuestra buena conducta y obras. Sólo Él salva.

Según los comentarios de Jesús, los que creyeron por los milagros en su primera visita a Jerusalén, eran creyentes nominales, sólo reconocían quién era Él, pero no entrega- reino [los milagros, la prosperidad, etc.], pero no lo radical de ser un discípulo de Jesús siguiéndolo a Él en todo, ¡aún hasta la cruz!