DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¿Ha cuestionado alguien su autoridad?

Día 44

“Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré” (Juan 2:18-19).
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Lecturas adicionales:

    Deuteronomio 18:21-22; Salmos 16:10; 114:7; Daniel 9:26; Zacarías 6:12-13; Mateo 12:39, 16:4; 28:18; Lucas 4:3-8; Juan 8:44; ; Romanos 1:4; 1 Corintios 4:20; 2 Corintios 5:1; Apocalipsis 12:10.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús acaba de tomar una acción muy fuerte, la de purificar el templo (por primera vez). Obviamente su autoridad es cuestionada.

Es importante que nuestra autoridad sea cuestionada, nos ayuda a examinarnos si estamos dañando los derechos de otros o si estamos abusando de los derechos que hemos recibido.

Jesús ejecuta una labor profética en la cultura judía de su tiempo, por tanto es comparado con Moisés, Elías o Eliseo. La gente quiere una “señal” que demuestre su autoridad con un milagro portentoso. Pide algo que los maraville para ver si realmente es o no profeta.

Jesús sabía que su autoridad era derivada. Ésta provenía del Padre. Él le había dado “toda autoridad”. En cierto sentido podía hacer lo que quisiera. Sin embargo, debemos decir que Jesús ejerce su autoridad en el contexto de su santidad y amor.

Lo curioso es que Jesús no satisface la curiosidad de los espectadores. Jesús apela a la fe. La señal que Él les dará a ellos y a toda la humanidad es su resurrección.

Pedir que la autoridad para predicar o ministrar el evangelio esté basada en milagros, es caer en la táctica de Satanás. Él le pidió a Jesús que demostrara que era hijo de Dios con un milagro, o por medio de una acción espectacular.

En las tentaciones Satanás miente y le dice a Jesús: “Te daré la autoridad, porque a mí me ha sido entregada, y puedo dársela a quien yo quiera”.

Dios le dio autoridad a Jesús: “toda autoridad”.

La autoridad para predicar o ministrar el evangelio sólo puede venir de Jesús.