DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¡Vino Nuevo!

Día 40

“Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era...” (Juan 2:7-9a.)
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Lecturas adicionales:

    2 Reyes 4:2; Jeremías 31:31-34; Mateo 9:17; 26:27-29; Juan 4:13-14; Romanos 8:6-8, 13-14,16; Efesios 5:18.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Es interesante que el primer milagro de Jesús tenga que ver con el vino.

Barnes comenta sobre el vino en Palestina en el tiempo de Jesús: “El vino referido aquí es sin lugar a dudas el mismo que se tomaba en Palestina. Éste era jugo de uva puro. No era el vino añejado, ni intoxicante, ni el vino compuesto de varias sustancias, como el que se toma... El vino común que se tomaba en Palestina era simplemente el jugo de la uva”.

Las tinajas que Jesús llenó equivalían aproximadamente a de las manos.

Al leer el pasaje el milagro fue instantáneo. Tan pronto como echaron el agua en las tinajas, ya era vino nuevo y de la mejor calidad.

Jesús es el vino nuevo. Con Jesús comienza el nuevo pacto y a través de Él una nueva vida. En el establecimiento de la eucaristía, Jesús dice: “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre” (Mateo 26:27-29).

Jesús simboliza su obra redentora en la cruz del Calvario como el “nuevo pacto”. Un pacto hecho con un brindis; el brindis “con” su vida, su sangre. Él brinda su vida (su sangre) para perdonarnos como lo menciona Jeremías 31:34 cuando Dios promete y profetiza el nuevo pacto: “Porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado”.