DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Asegúrese que hace la voluntad de Dios...

Día 37

“Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora” (Juan 2:4-5).
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Lecturas adicionales:

    Lucas 2:49; Juan 7:3-8; 19:26-27; 20:13-16; Filipenses 4:5.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Sería interesante tener estas palabras de Jesús en video y poder escuchar el tono y ver la expresión de su rostro.

Estas palabras suenan un poco fuertes al leerlas. La lectura a la ligera parecería decir: “Mujer no te entrometas en mis asuntos”. Pero esa no es la actitud de Jesús. Realmente no puede ser la actitud del Hijo del Dios de amor que estuvo dispuesto a dar su vida por nosotros.

Jesús está tratando con su madre. Si leemos otros pasajes en los que Él se dirige a las mujeres, la expresión “mujer” es muy común.

Es más, si alguien le dio un lugar de honor a la mujer fue Jesús.

Aunque aquí Juan está enfocado más en Jesús que en María. De hecho, en todo el libro cuando ella aparece no menciona el nombre. El propósito del Evangelio de Juan según el mismo autor es: “... éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).

Los milagros en la vida de Jesús son la demostración de la presencia de Dios, y son el amor de Dios tocando nuestras necesidades. Sin embargo, no debemos seguir a Jesús por los milagros, sino por creer en Él como el Hijo de Dios, y como nuestro Salvador.

Jesús dijo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3). Él dijo que conocerlo a Él es la clave para la vida abundante y eterna.

Aunque no había llegado su hora, no fue difícil para Jesús decidir hacer el milagro, pues en el corazón de Dios siempre está el hacer el bien.