DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Jesús + Testimonio = Discípulo

Día 365

“Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero” (Juan 21:24).
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Lecturas adicionales:

    Juan 1:32; 15:26; Hechos 15:8; 20:23; Romanos 8:16; 1 Juan 5:6; Apocalipsis 19:10.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Juan usa la palabra testimonio dos veces en este versículo. Se refieren al testimonio de Juan y al testimonio de Jesús a través del Espíritu Santo.

Juan estuvo en el aposento alto el día de Pentecostés. Juan creyó la promesa del Jesús resucitado: “recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos...” (Hechos 1:8).

Juan por sí mismo no podía dar testimonio. Juan estuvo cerca de Jesús en la cruz con María, pero aún así, fue uno de los discípulos miedosos entre la resurrección y el Pentecostés. La llenura del amor de Dios, el día de Pentecostés, echó fuera de él el temor (véase 1 Juan 4:18).

El testimonio de Juan es el del Espíritu Santo a través del apóstol, escribiendo y obrando poderosamente. Juan es uno de los testigos más poderosos de Jesús hasta hoy por sus escritos que nos presentan a Jesús y al Espíritu Santo.

Otra palabra sobresaliente en el pasaje es “discípulo”. Juan se autodenomina así. Después de casi 40 años desde su conversión, sigue siendo “discípulo”. Este es el mejor título que alguien pueda darnos.

Un discípulo es un seguidor radical de Jesús que forma discípulos por el poder del Espíritu y que da testimonio a través su vida 24 horas al día en todos los ambientes donde convive.

Jesús, más el poder del Espíritu Santo, testificando a través de una vida radicalmente transformada es la “receta” para vivir de por vida como discípulo del Señor de señores y Rey de reyes.

Ah, cuando la iglesia busca servidores busca a personas “de buen testimonio, [y] llenos del Espíritu Santo” (Hechos 6:3).