DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Santa insistencia - Parte 2

Día 362

“... A Pedro le dolió que por tercera vez Jesús le hubiera preguntado: «¿Me quieres?» Así que le dijo:  —Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero” (Juan 21:17; NVI).
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Lecturas adicionales:

    Lucas 9:23-24; Juan 13:34-35; 14:21; 1 Juan 3:14-18.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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“A Pedro le dolió” es una expresión que revela la condición de todo aquel que vive para sí: “Y él murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado” (2 Corintios 5:15).

El que vive para sí mismo, sólo “quiere”, no “ama”. Esta es la diferencia en el diálogo (“fileo” = querer y “ágape” = amar).

El “ágape” no es natural a ningún individuo. “Ágape” es exclusivamente el amor de Dios.

Una persona que está llena de sí misma solo “quiere”. Es decir, es una amistad conveniente, alguien que me cae bien, o una relación de parentesco o amistad.

A Pedro le dolió porque Jesús “lo sabe todo”. Él conoce de qué estamos llenos: de nosotros mismos, o de Él.

El Espíritu Santo que reside en el creyente nos revela nuestra condición. No podemos ocultarla ante Dios.

El Espíritu Santo nos guía a la búsqueda de la plenitud de Dios: El bautismo con el Espíritu Santo.

Fue en ese bautismo que Pedro pudo ser saturado de “ágape”, de Dios mismo (“Dios es amor”). Fue después del bautismo con el Espíritu Santo que Pedro dejó de buscar la conveniencia, y estuvo dispuesto a darlo todo para el Señor. Ya no vivía para sí. Años después Pedro escribió: “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro” (1 Pedro 1:22).Padre perdónanos por amarnos más a nosotros mismos que a otros. Te rogamos que nos llenes con tu Santo Espíritu de tal manera que podamos amar verdaderamente a nuestro prójimo que tanto te necesita.