DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Orden, misión, obediencia

Día 352

“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo” (Juan 20:21-22).
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Lecturas adicionales:

    Génesis 2:7; Job 33:4; Salmos 33:6; Ezequiel 37:9; Juan 14:16-18; 16:7-11; Gálatas 3:2.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Después de haberles demostrado amorosamente a sus discípulos que había resucitado (v. 19), “les dijo otra vez: Paz a vosotros”.

Al repetir la expresión “paz a vosotros”, Jesús está presentando la esencia de su misión.

Él vino para que tengamos paz con Dios, paz con nuestro prójimo, paz con nosotros mismos, y para que seamos agentes de paz, agentes de reconciliación: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5:18-20).

Después de dar la esencia de su misión, Jesús presenta la razón de su misión: “Como me envió el Padre, así también yo os envío”. La razón de la comisión está en el corazón del Padre. Amor por un mundo perdido. Por eso envió a Jesús (véase Juan 3:16).

Por último Jesús da la capacitación para la misión: “Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo”.

Intentar hacer misión en obediencia sin el poder del Espíritu Santo es apuntar al fracaso. La promesa-orden de Jesús, “recibid el Espíritu Santo”, es la clave para la misión y desarrollo de la iglesia y: “pero recibiréis poder…” (Hechos 1:8).

Si hemos de tener una iglesia misionera, debe ser una iglesia que entiende y obedece la palabra de Dios.