DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


La participación de Jesús en nuestra vida diaria

Día 35

“Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos” (Juan 2:1-2).
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Lecturas adicionales:

    Proverbios 18:22; Juan 10:10; 12:26; 1 Corintios 10:31; Hebreos 13:4; Apocalipsis 3:20.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús hasta este momento tiene cinco seguidores: Juan, Andrés, Pedro, Felipe y Natanael. Jesús comienza a discipular a sus seguidores en medio de la vida cotidiana.

El discipulado no está ausente de las actividades sociales. Ser discípulo o ser discipulado significa incluir a Jesús en todas las actividades de nuestra vida.

Al cristianismo no se le esconde en una torre de marfil ni es sólo para el domingo en la iglesia. El cristiano debe estar presente en las actividades cotidianas de la vida.

Muchas veces la conversión ha llevado a apartarnos de nuestras amistades o familia. Realmente esto es contrario al evangelio. Es allí, en medio de nuestra familia y amistades, que debemos demostrar lo que Cristo ha hecho en nuestra vida. Es en medio de ellos en donde Dios nos dará discípulos.

Es significativo que la primera lección a sus discípulos se da en una boda. Esta es la primera boda en donde Cristo está presente como invitado especial.

Cristo debe ser el primer invitado a cualquier boda, y desde ese momento debe ser más que un huésped en el matrimonio. Él debe ser el Dueño de casa, el Señor de la casa.

Todo en un matrimonio cristiano debe girar alrededor de Él, no alrededor de las necesidades de la pareja. Si Él es el centro, todos los aspectos del matrimonio tomarán la prioridad correspondiente y serán ordenados por el señorío de Cristo.

Cuando Cristo está involucrado en todos los aspectos diarios, la vida tiene sentido, y se torna en vida abundante.