DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Con Jesús en mi corazón los cielos están abiertos

Día 34

“Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre” (Juan 1:50-51).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Génesis 28:12; Isaías 64:1-2; Ezequiel 1:1; Mateo 3:16; Lucas 11:9-13; Juan 14:12-16; Hechos 7:56; Apocalipsis 3:14; 19:11
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

El pasaje arriba es la respuesta de Jesús a la fe de Natanael. La fe es el elemento esencial para recibir la salvación y la transformación que Jesús efectúa en nuestra vida.

Pero, hay más: “¡Cosas mayores!”. ¿Qué más que la mismísima Persona de Jesús en nuestra vida? Él puede llenar todo lo que somos, y cada aspecto de nuestro ser.

En Juan 14:12-16 Jesús habla que sus seguidores harían aun mayores cosas, porque Él va al Padre.

Juan 14 es clave, pues habla del poder de la oración: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para mi nombre, yo lo haré”. Las “cosas mayores” son proporcionales a la vida de oración y de la obediencia radical a la Palabra de Dios.

Espíritu Santo en nuestra vida. Los creyentes verán una vida de poder y de cielos abiertos, sólo cuando pidan, busquen, y toquen los cielos pidiendo la llenura del Espíritu Santo. Dios enviará el Consolador, y “recibiréis poder” (Hechos 1:8).

Jesús ratifica esta declaración diciendo: “De cierto, de cierto os digo”. Literalmente Jesús dice: ¡Amén, amén! Y esto es una realidad pues Jesús se llama a sí mismo “el Amén, el Testigo fiel y verdadero”.

Natanael se convirtió y ni siquiera se imaginaba la vida sobreabundante que le esperaba. Una vida llena de poder sobre la tentación, poder para el servicio, poder para testificar, y poder para glorificar a Dios. ¡Amén, amén! dice “el Amén, el Testigo fiel y verdadero”.