DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Repercusiones de la muerte de Jesús (Segunda parte)

Día 338

“Y habiendo [Jesús] inclinado la cabeza, entregó el espíritu” (Juan 19:30b). Leer también Mateo 27:50-54.
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Lecturas adicionales:

    Mateo 20:28; 27:50-54; Juan 10:11, 14-15; Hebreos 2:14-15; 9:14-15; 10:19-23.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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En el ámbito espiritual Jesús abrió el camino directo a su presencia. Lo abrió para hoy, para el presente, para este mismo momento: “He aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo”. Hoy tenemos “libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne” (Hebreos 10:19-20). Realmente podemos permanecer allí y “... nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18). “Jesús... dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

Otra de las consecuencias inmediatas de la muerte de Jesús y de su consagración absoluta fue la conversión de un pecador, de un grupo de soldados romanos que no sabían nada de la fe cristiana: “El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios” (Mateo 27:54).

Esta repercusión inmediata de la muerte de Jesús, nos presenta el gran poder que existe en nosotros cuando Él tiene el control completo de nuestra vida, cuando nos hemos consagrado totalmente a Él. Muchas personas cercanas a nosotros, al sentir y ver las repercusiones de lo que Jesús hizo en nuestra vida y al experimentar al Cristo que resucitó, dirán: “Verdaderamente Jesús es el Hijo de Dios, yo lo acepto en mi vida, y me comprometo a seguirlo de por vida”.