DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Detalles importantes

Día 334

“Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa” (Juan 19:26-27).
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Lecturas adicionales:

    Juan 13:34-35; Romanos 5:5; 1 Corintios 12:31; 13:4-8; 14:1; 1 Juan 2:8-12; 4:18-19.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús está en un momento de muchísimo dolor. Aun así Él está consciente de lo que pasa alrededor de Él.

Una de las cosas que más dolor nos produce es ver sufrir a un ser querido y mucho más si se trata de un hijo/a.

No podemos ni siquiera comenzar a imaginar el dolor por el que estaba pasando María, la madre de Jesús.

Jesús es AMOR. Él es el Siervo-Líder. Su amor y su servicio están íntimamente relacionados.

“Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente”, inmediatamente sintió el dolor de María y también el de Juan y les ministró.

En vez de pensar en Él y su necesidad, Jesús siempre pensó en otros.

“Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre”. Jesús no fue pasivo ante el “cuadro” que tenía enfrente. ¡Él amó! Juan dice: “como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” (Juan 13:1).

“Mujer, he ahí a tu hijo” no es una frase descortés. Al decirle a María “mujer”, está diciéndole, “madre, toma el papel de discipuladora, sé que estás pasando por algo terrible, un dolor que está penetrando tu alma, te amo”.

La vida nos trae momentos sumamente difíciles, a veces imposibles de cargar. Jesús da la solución: “ocúpense en el Reino, haciendo discípulos, lo demás vendrá por añadidura”. Él hace lo mismo con su discípulo amado: “Después dijo al discípulo: He ahí tu madre”. Jesús le pide a Juan que cuide de los suyos, que se ocupe en amar aun en medio del dolor.