DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Con Jesús en todo momento

Día 333

“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente...” (Juan 19:25-26).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 27:55-56; Lucas 2:34-35; 8:1-3; 24:16-21.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús está en muy mal estado físico. Sabe que la peor hora llegará, cuando tomará el pecado de todos nosotros y su Padre, con quien ha tenido comunión desde la eternidad, le dará la espalda (“Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, Mateo 27:46).

Es interesante que Él ve acompañantes fieles que están a su lado.

Éstos están deshechos. Es incalculable el dolor de María, la madre de Jesús, dolor que ya había profetizado Simeón: "... y para señal que será contradicha (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones" (Lucas 2:34-35).

Estas mujeres y el discípulo amado (Juan) lo acompañan hasta el fin.

Estuvieron con Él a medida que Él revelaba quién era, demostraba su amor, ejemplificaba su santidad con sus prácticas, y demostraba el poder del Padre que fluía a través de Él por medio del Espíritu Santo.

Ahora, en la cruz, muchos lo han abandonado. Pero ellas y Juan están allí. Esto es similar a lo que se conoce como la "noche oscura del alma". Un término usado por los místicos en donde la presencia de Dios pareciera completamente ausente. Jesús tal vez está pasando por esto: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?".

Aun en medio de toda esta contradicción, tal vez, en tiempos de desesperación, incomprensión, Jesús nos promete: "... y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén" (Mateo 28:20).