DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Nuestra participación en la crucifixión de Jesús

Día 332

“Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes... Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados” (Juan 19:23-25).
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Lecturas adicionales:

    Salmos 22:18-19; 51:10-12; Zacarías 12:10; Hechos 13:27-29.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Hay diferentes tipos de personas participando en la crucifixión: Unos fueron los autores intelectuales, otros fueron los que dictaron la sentencia, otros ejercieron presión masiva, otros fueron verdugos crueles, otros lo abandonaron, muchos lo insultaban y se burlaban de Él al pasar, y otros fueron pasivos e ignoraron la injusticia que se le hacía al Justo, pero Jesús murió por los pecados de TODOS nosotros, por lo tanto también tenemos culpa.

El autor de Hebreos presenta una frase que también nos implica a todos en la crucifixión: “... es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio” (Hebreos 6:4-6).

Dios nos libre hoy de “crucificar de nuevo” a Jesús aprovechándonos para nuestros fines personales de los beneficios de la cruz (simbolizado por la túnica que se rifaron los soldados).

Esto es un llamado a vivir en santidad y a no aumentar el dolor de Jesús cuando tomó nuestros pecados en la cruz. En 1 Pedro 2:24-25 dice: “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas”.