DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¡Qué tristeza!

Día 323

“Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó. Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron con un manto de púrpura; y le decían: ¡Salve, Rey de los judíos! y le daban de bofetadas. Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él. Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!” (Juan 19:1-5).
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Lecturas adicionales:

    Salmos 51:10-12; Isaías 1:28; Lucas 2:34-35; 2 Timoteo 2:25; Hebreos 6:4-6.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Es muy triste leer estas palabras de maltrato y humillación que le aplican a Jesús los soldados por orden de Pilato. No hay excusa para tratar así a ninguna persona.

Pilato, por segunda vez, declara que Jesús es inocente: “Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en él”.

Esta frase de Pilato es una muestra más del tipo de persona que es él. Es una persona que aún a sabiendas de que alguien es inocente, trata de conciliarse con el populacho, y justificar sus metodologías para calmar a la muchedumbre. Es un signo de cobardía, y de hipocresía.

La última frase de Pilato: "¡He aquí el hombre!" Tal vez sea una apelación para que la muchedumbre tenga compasión de Jesús.

El autor de Hebreos, a diferencia de Pilato, nos invita a ver de cerca a Jesús: Él nos dice: “He aquí a Jesús, considérenlo, pongan los ojos en Él y dense cuenta quién es, y lo que hizo por ustedes”: “... puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar” (Hebreos 12:2-3).

¿Cuál debe ser nuestro compromiso al ver lo que Jesús hizo por nosotros? “Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio” (Hebreos 13:12-13). ¿Estamos dispuestos?