DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


El reino de Dios

Día 319

“Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí” (Juan 18:36).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 25:34-40; Marcos 10:14; Lucas 12:32-34; 1 Corintios 4:20.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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El reino de los cielos, el reino de Dios, es donde reina Jesús, nuestro Rey, de forma muy diferente a lo que se ve aquí en la tierra.

Nuestro Rey amó tanto al mundo que dejó su trono celestial para venir a morir por todos los que quieran aceptar su ofrenda de amor: su propia vida y muerte en la cruz.

Nuestro Rey dejó su corona celestial y la cambió por una corona de espinas.

En este Reino, no existe acepción de personas. Toda persona por mala que sea, puede entrar y pertenecer a este Reino. Sólo necesita arrepentirse, recibir el perdón que nos da Jesús y seguir sus enseñanzas.

En el reino de Dios muchos principios son opuestos a los reinos de la tierra. El último será el primero. El que pierde es el que gana. El que da su vida por otros es el que vive. El que entrega todo lo que posee por el reino de Dios, es el más rico. El que llora es el que reirá y el que reconoce su pobreza espiritual es el que será enriquecido.

En el reino de Dios el débil, el huérfano y la viuda encuentran apoyo y refugio; el humilde recibe respuesta y sabiduría; y los enfermos son sanados. Los que lo buscan de corazón encuentran respuesta a sus preguntas.

El que confía en Dios no será decepcionado.

En el reino de Dios debemos perdonar y amar aun a los que nos maltraten para poder obtener descanso y paz para nuestras almas.

En el reino de Dios puede reinar la paz sin importar las circunstancias de la vida.

Y lo lindo de todo es que llevamos este reino con nosotros y lo podemos entregar a todo el que lo quiera recibir.