DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Malhechor

Día 316

“Entonces salió Pilato a ellos, y les dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? Respondieron y le dijeron: Si éste no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado” (Juan 18:29-30).
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Lecturas adicionales:

    Mateo 5:44-45; Juan 11:46-53; Romanos 4:24-25; 2 Corintios 5:2; Hebreos 10:28-29; 1 Pedro 3:18.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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“Muy de mañana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato” (Marcos 15:1). Es preocupante notar que los principales líderes religiosos fueron los que entregaron a Jesús. Sumergidos en sus reglas, ritos y tradiciones no pudieron ver quién era Jesús.

Pilato, aunque no es un seguidor de Dios, trata de hacer un juicio justo y le pregunta a los judíos: “¿Qué acusación traéis contra este hombre?”

La acusación es: “Jesús es un malhechor. Alguien que hace cosas malas.

La palabra en el original es kakos. Alguien malo, que su naturaleza está mala, por lo tanto produce lo malo.

Los judíos no solamente ya lo había juzgado como “malhechor”, sino que también ya lo habían sentenciado: por su mal, merecía la pena de muerte.

La sentencia es injusta porque no hubo acto de maldad. Los acusadores que se convierten en jueces y jurado y sentenciadores, ellos sí son los verdaderos malhechores.

No deja de asombrarle a uno la cantidad de veces que Jesús hizo milagros delante de ellos en las sinagogas y en lugar de maravillarse y de darle la gloria a Dios, se enojaban y buscaban cómo matarlo. ¿Cómo es esto posible? ¿Por qué ese corazón tan endurecido?

¿Cómo puede una persona mala sanar leprosos, devolver la vista a los ciegos, hacer andar a los cojos, calmar tempestades, perdonar pecados, sanar a todos los enfermos y resucitar a los muertos?

Señor Jesús líbranos de maltratarte y de ser piedra de tropiezo.