DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Es una decisión personal, nadie puede forzarlo

Día 31

“El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro” (Juan 1:43-44).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 11:10; 65:1; Efesios 2:1-5; 1 Corintios 3:6-7; 1 Juan 4:19.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Juan formó discípulos que formaban discípulos. Juan el Bautista formó a Andrés y a Juan el apóstol. Andrés llevó a Natanael.

La calidad del discipulado de Juan el Bautista la vemos en el conocimiento de las Escrituras que tiene Felipe.

Felipe, un discípulo joven en el Señor, presenta a Jesús como “Aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret” (Juan 1:45).

Es interesante que Juan el Bautista no sólo les enseña a sus discípulos del cumplimiento de las Escrituras, sino que les habla de Jesús de Nazaret, el hijo de José. Juan comienza demostrando que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios que quita el pecado del mundo, es decir, que Jesús es Dios y que también es completamente humano.

Natanael es como cualquier persona que no conoce a Jesús, duda del testimonio de Felipe. En cierto sentido le dice: “Puro cuento, de una ciudad como Nazaret no puede salir nada bueno, ni ningún cumplimiento de la Escritura”.

¿Cuál es la mejor respuesta para alguien como Natanael? Debemos decirle: “Usted debe experimentar a Jesús personalmente. No puedo convencerlo. ´Venga y vea´. Es un asunto personal, nadie puede forzarlo. Es una relación entre usted y Jesús. Mi deber es solo compartir. Ahora usted debe probar si es cierto o no. Vaya a Jesús y háblele. Estoy seguro que Él sí le convencerá con amor”.