DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Jesús ora por nosotros (4)

Día 306

"Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo" (Juan 17:24).
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Lecturas adicionales:

    Juan 12:24-28; 14:2-3; Romanos 6:5-9; Filipenses 3:9-11; 1 Juan 2:7-9.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Esta es la última oración que Jesús hace por nosotros antes de ser arrestado, ir a la cruz, morir y resucitar.

Él pide: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo”. ¡Jesús quiere que experimentemos su vida en nosotros!

¿Dónde ha estado Jesús para que debamos estar nosotros? (1) “... se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:7). Jesús tomó el papel de sirviente, de esclavo de Dios, y se hizo como nosotros.

(2) “... y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:8). Jesús dio un paso más, estuvo sobre una cruz, haciendo el máximo sacrificio por mí. Dio su vida por sus amigos: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13).

(3) “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo” (Filipenses 2:9a). Jesús fue resucitado y exaltado hasta los cielos y está ahora a la derecha del Padre; es decir, fue glorificado.

La segunda parte de la oración: “para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo”, es la respuesta de la primera parte de la oración (“quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo”).

Sí, Jesús dio los pasos mencionados arriba: (1) servicio a Dios, renunciando a sus derechos; (2) ofreciendo su vida por otros (3); y resucitando. Ahora, Él ora para que demos los mismos pasos.

El resultado será experimentar la gloria de Dios: "Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección" (Romanos 6:5).