DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Jesús ora para prepararnos para la misión

Día 302

"Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo" (Juan 17:17-18).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 61:1-3; 6:8; Mateo 28:18-20; Lucas 10:3-6; Juan 20:21-22.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús ora por sus discípulos para que sean uno, ora por protección, ora por preparación (santificación), y ahora los discípulos necesitan recibir la respuesta del Padre, la petición de Jesús de ser santificados.

Jesús “copia” la iniciativa del Padre de enviar a sus discípulos: “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado”. Él ya había dicho: “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre” (Juan 5:30).

Dios nos ha salvado, apartado, purificado y empoderado con un solo propósito: el de ir y demostrarle a aquellos que están sin esperanza y perdidos que en Jesús pueden tener vidas realizadas, fructíferas, verdaderas y que pueden encontrar la razón de ser para sus vidas. Hay un plan y un propósito de vida para cada ser humano. Leemos en 2 Pedro 3:9, “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.

Esta ha sido la pasión de Dios por la eternidad. Entregó a su único Hijo, para que todos pudiéramos participar de toda bendición junto con Jesús. Cristo vino a demostrar el corazón del Padre y a formarnos y transformarnos en ejemplos vivientes de la misión de Dios.

Rehusar participar en la misión de Dios con Jesús, es rehusar tener vida y vida en abundancia: “yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10b).