DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Jesús ora por sus discípulos (7)

Día 301

“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17).
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Lecturas adicionales:

    Juan 8:32; 8:36; 15:3; Hechos 15:8-9; Efesios 5:25-27; Tito 2:14; Santiago 1:8; 4:8; 1 Juan 2:5-6; 4:12.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La prioridad en la última oración de Jesús al Padre mientras que estuvo con sus discípulos fue: “¡Santifícalos!”

Jesús le pide al Padre que los santifique “en [su] verdad”. Jesús es “la verdad” (Juan 14:6) y Jesús es la “palabra” (Juan 1:1). A través de Él somos santificados.

Jesús, la Palabra y la Verdad, nos liberta por completo. Él nos da libertad del pecado que nos esclaviza: “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte o sea de la obediencia para justicia?” (Romanos 6:16).

Jesús nos liberta de nosotros mismos, de ser señores, reyes, soberanos de nosotros mismos: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro...” (Mateo 6:24).

Cuando Jesús nos santifica con el Espíritu Santo, también nos purifica y perfecciona. Nos da intenciones puras. (“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”; Mateo 5:8).

Jesús nos da un corazón perfecto, es decir nos da la capacidad de amar a Dios y a otros con todo lo que somos; nos da un amor perfecto: "Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo 22:37-39).

En 1 Corintios 2:16 leemos: “Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”.