DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Todo lo que Jesús hace es excelente

Día 3

“Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:2-3).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Génesis 1:11; Salmos 19:1; 14; 33:6; Efesios 3:20-21; Apocalipsis 4:11.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

Estar con Dios, estar en Dios, ser uno con Dios es la única forma plena y satisfactoria de existencia. Desde el infi nito antes de la creación estuvo Jesús, el Eterno es co-existente con Dios y es Dios. Cuando se inició la creación, Jesús estaba con Dios, Él es el mismo agente de la creación.

La unión entre el Padre y el Hijo es tan contundente, queel que honra al Hijo también honra al Padre. “Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió” (Juan 5:23).

Si no se está con Dios, nada bueno puede ser hecho, nada bueno resultará, como dice Eclesiastés 1:2, todo será “vanidad de vanidades”.

Jesús, el Verbo, la Palabra, la expresión de la mente de Dios, lo creó todo, y todo lo hizo bien, todo lo hizo bueno, todo lo hizo excelente, todo lo hizo impresionante e increíble. Un vistazo a la naturaleza nos lo confirmará. Ver los ojos de un recién nacido lo demostrará. La mirada a la creación de Dios a través de Jesús nos invita a alabarlo y a exaltarlo en adoración y acción de gracias.

“Al único que hace grandes maravillas, porque para siempre es su misericordia” (Salmos 136:4). “Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, porque para siembre es su misericordia” (v. 16).

Jesús, el más maravilloso en la creación, le envía palabra a Juan el Bautista: “Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio” (Mateo 11:5).