DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Jesús ora por sus discípulos (5)

Día 299

“No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan 17:16). 
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Lecturas adicionales:

    Juan 15:19; Hechos 15:8-9; Efesios 5:25-27; 1 Pedro 1:22.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús no es del mundo (“tampoco yo soy del mundo”). Esto no significa que Él es un extraterrestre. Significa que Él no vive, no se sostiene, no anhela, no sigue los patrones de nuestras sociedades.

Él no tiene la filosofía que “el mundo” quiere imponernos y con la que nos quiere lavar el cerebro.

El mundo quiere colocarnos en su molde en todas las áreas de la vida, y hoy principalmente lo hace a través de los medios masivos de comunicación. Jesús dice: “Yo [no] soy del mundo”.

Jesús nos ha rescatado del “mundo”, de sus filosofías, de sus intereses, de sus metodologías.

Desafortunadamente, en muchas de nuestras relaciones y en las formas de tratar a los que están cerca de nosotros, aún usamos los patrones del mundo.

Debido a la forma en que fuimos criados, debemos “desinfectarnos”, salir de la forma del mundo. Pablo lo expresa de esta manera: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

Debemos hacer nuestra parte, debemos ser proactivos en no conformarnos a los patrones del mundo y buscar que Dios nos transforme de una vez y para siempre, renovando nuestro entendimiento. Es por eso que Jesús nos dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

Jesús ya lo declaró: “No son del mundo”. Ahora debemos hacer nuestra parte y concentrarnos en el reino de Dios.