DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Jesús ora por sus discípulos (4)

Día 298

“Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal [maligno]” (Juan 17:14-15). 
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Lecturas adicionales:

    Mateo 5:13-16; Juan 7:7; 17:8; Proverbios 29:27.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús repite que parte de su ministerio redentor es proclamar la palabra del Padre. La palabra de Dios es una de las claves principales para conquistar, para avanzar la misión.

La Palabra produce efectos muy positivos, pues continúa moldeándonos a la imagen de Cristo.

Por otro lado, la Palabra en nosotros y a través de nosotros se convierte en agente de convicción a aquellos que nos rodean, especialmente cuando nuestra vida concuerda con la Palabra que fluye a través de nosotros: “Y el mundo los aborreció, porque no son del mundo”.

Jesús ya ha garantizado la reacción de los “del mundo” y las fuerzas del maligno al reflejo de la Palabra a través de nosotros.

Es por esa razón que Jesús ahora pide: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal [maligno]”.

¡Qué aliento, qué gozo, saber que el Padre constantemente responde esta oración de Jesús por nosotros y nos protege de las trampas del mundo y del maligno!