DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Jesús ora por sus discípulos (1)

Día 295

“Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos” (Juan 17:9-10).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 53:10-11; Lucas 22:32; Juan 14:16-17; Hebreos 7:25.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús ha orado por sí mismo (Juan 17:1-8). En esa oración, se concentró en contarle a su Padre que estaba dispuesto a cumplir su misión hasta el fin, y le pidió que el Padre lo glorifique debido a su obediencia.

Ahora ora por aquellos que Dios le dio como discípulos.

Jesús se concentra en sus discípulos en oración. Esta es la mejor forma de protegerlos. Lo mejor de todo es que sabemos que la respuesta a las oraciones de Jesús, ya son un hecho, porque el Padre responde a todas las peticiones de Él.

Es muy lindo saber a quién pertenecemos. Todo aquel que decide seguir a Cristo pertenece al Padre, y por lo tanto, pertenece a Jesús: “porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío”.

También nos da mucha alegría que el Padre nos ha entregado a Jesús para que seamos sus discípulos: “Yo ruego por ellos... por los que me diste; porque tuyos son”.

Jesús ha cumplido su misión, ha sido obediente, ya ha aceptado la cruz, y declara: “He sido glorificado en ellos”.

Cumplimos con la voluntad de Dios cuando enseñamos a nuestros discípulos a obedecer la Palabra. De esta manera Dios se glorifica en nosotros y nosotros en aquellos que discipulamos. Recibimos la gloria de Dios (su Presencia) y la comunicamos a los que Él nos dé.

Así como Jesús intercede por nosotros, nosotros también debemos interceder por los discípulos a nuestro cargo. “Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Jehová cesando de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto” (1 Samuel 12:23).