DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Recursos recibidos de Dios

Día 294

"He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste" (Juan 17:6-8).
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Lecturas adicionales:

    Salmos 22:22; 126:5; Isaías 55:11; Apocalipsis 3:8.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús en oración, en diálogo con el Padre, le expresa que fue mayordomo fiel de los recursos que el Padre puso en sus manos.

El primer recurso fue la esencia de Dios, quién es Dios: “He manifestado tu nombre”.

El segundo recurso fueron las personas que Dios puso en el camino de Jesús: “los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste”.

El tercer recurso fue la palabra de Dios: “porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron”.

Debo hacer un inventario de todos los recursos que Dios ha puesto bajo mi administración y usarlos para la gloria de Dios y demostrar quién es Él.

El recurso principal que he recibido, es Dios mismo. Debo mostrar a Dios en todas mis relaciones y en toda situación que me encuentre.

Seré fiel a su Palabra: al leerla, entenderla, estudiarla, practicarla, y demostrarla: “y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste”.

Gracias Señor por confiar en mí tus recursos. Ayúdame a ser un administrador fiel de lo que me has confiado.

Leemos en 2 Corintios 9:8, “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”.

A medida que vamos obedeciendo y dando pasos de fe, vemos cómo Dios suple todo lo que necesitamos y hasta nos quedamos maravillados cuando vemos respuestas a nuestras oraciones y vemos la poderosa mano Dios y al Espíritu Santo obrando a través de cada uno de nosotros.