DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Poder para dar vida eterna

Día 290

“Como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste” (Juan 17:2).
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Lecturas adicionales:

    Salmos 2:8; Mateo 28:18; Juan 3:34-35; 1 Corintios 15:25-27; 1 Timoteo 2:3-5; Hebreos 2:9; 5:8-10; 1 Pedro 3:22; 2 Pedro 3:9.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La palabra “potestad” (exousia), es la habilidad para llevar a cabo una acción delegada, una misión.

Jesús recibió la misión del Padre (“para que dé vida eterna”). Tal vez el Padre le hizo a Jesús la pregunta que hace eco en todas las edades: “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Jesús contestó en la misma forma que Isaías: “Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” (Isaías 6:8).

Jesús recibió poder del Padre sobre todo (“... a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades”, 1 Pedro 3:22). Su poder y autoridad están sustentados sobre su vida, su conducta, su consagración y su obediencia. El Padre le dio también poder y autoridad sobre “toda carne, sobre nosotros para salvarnos.

Al ser obediente a la misión, utilizando la autoridad y poder que recibió, Jesús “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).

La misión de Jesús es clara: dar “vida eterna a todos”. A toda la humanidad (“potestad sobre toda carne”).

Dios el Padre nos entregó a Jesús para que Él nos salve. La clave es que Él sólo puede salvar “a los que por él se acercan a Dios”.

La misión está anclada sobre la obediencia y la autoridad recibidas en el Espíritu Santo (“recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”, Hechos 1:8). Hoy hemos recibido exactamente lo que recibió Jesús para cumplir la misión de presentar la vida eterna a miles que desesperadamente necesitan un Salvador.