DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


“Todo tiene su tiempo”... la hora de Dios

Día 289

“Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti” (Juan 17:1).
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Lecturas adicionales:

    Salmos 2:8; Eclesiastés 3:1-13; Marcos 1:14-15; Hechos 1:7; Gálatas 4:4-5; Efesios 1:9-10; Hebreos 5:7-10.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Las primeras palabras de la oración de Jesús al Padre son: “Padre, la hora ha llegado”.

Jesús ha estado anticipando esta hora por la eternidad. Su misión de destruir el pecado de Adán, y dar la victoria a la raza humana está llegando a su cumplimiento.

Es el tiempo de morir, es el tiempo de máxima obediencia, es el tiempo del dolor, es el tiempo de amar al máximo, es el tiempo de conquistar.

Leemos en Lucas 9:51: “Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén”. Nada lo haría desistir de su propósito de cumplir la voluntad del Padre.

Jesús confronta ese momento con la frente en alto, pero con humildad y sumisión total al Padre; y con pleno conocimiento de todo lo que le iba a suceder.

¿Cuál es nuestra hora? “Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).

Hoy estamos a tiempo, hoy es nuestro tiempo. No desaprovechemos el gran sacrificio de Cristo.

Hoy es la hora de obediencia. Hoy es la hora de consagración, hora de morir a uno mismo y de servir con todas las fuerzas y con todo el ser.

Oremos con Jesús: “Padre, la hora ha llegado”, “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2). Ayúdanos hoy a enfrentar nuestra hora y a cumplir con lo que nos has encomendado.