DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¡Muéstranos tu gloria!

Día 287

“Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti” (Juan 17:1).
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Lecturas adicionales:

    Éxodo 33:18-23; Salmos 63:1-2; Juan 1:14; 11:4; 11:40; Filipenses 1:9-11; 1 Pedro 4:11.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Lo primero que Jesús le dice al Padre se refiere al estado y situación en que se encuentra: “Padre, la hora ha llegado”. “Es hora de culminar mi misión, no importa lo que cueste”, dice Jesús.

Inmediatamente presenta la primera petición: “glorifica a tu Hijo”.

Jesús le pide al Padre que una vez más Él le demuestre al mundo quién es Jesús. Esta vez será a través del dolor, y la muerte, pero también a través de la resurrección, y ascensión.

Después, Jesús le pide que se evidencien las consecuencias de la glorificación de Él como el Hijo amado de Dios: “Para que también tu Hijo te glorifique a ti”.

No sólo el Padre demuestra quién es Jesús, sino que Jesús a través de su fidelidad y obediencia demuestra visiblemente quién es el Padre.

La palabra gloria (en hebreo: kabhod; en griego: doxa) significa: Abundancia, prosperidad, tesoro, honor, dignidad, resplandor, brillantez, majestad.

Cuando la gloria de Dios está en mí, por medio del Espíritu Santo, será evidente y todos sus significados demostrarán a los que nos rodean, quién es Dios: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:14-16).

Obedezcamos para que así como Jesús glorificó al Padre a través de su total obediencia, glorifiquemos el nombre de nuestro Dios obedeciéndole en todo.