DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Soledad

Día 285

“He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo” (Juan 16:32).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 50:6-9; Mateo 16:21-22; Lucas 23:46-47.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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“He aquí la hora viene, y ha venido ya”. Este es uno de los momentos más difíciles en la vida de Jesús. Jesús está entrando al huerto de Getsemaní, y allí verterá toda su angustia ante Dios.

Jesús está “solo” (“me dejaréis solo”). Dos discípulos lo traicionan, los otros lo abandonan. Su Padre le dará la espalda en el momento en que Jesús tome el pecado del mundo. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21). Es una hora amarga y angustiante. Una hora que nadie quiere atravesar.

Es en esos momentos de soledad y de desesperanza cuando debemos tomar las herramientas de la fe, la oración y la esperanza.

Jesús ahora no tenía de dónde agarrarse sino de la confianza de que su Padre no lo abandonaría aun en el momento de recibir todo el pecado del mundo, incluyendo el mío. Jesús sabía que el Padre le daría la espalda al pecado del mundo que se concentraría en Él, pero su confianza fue: “mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo”.

Después de que Jesús oró: “diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42). Vemos cómo responde Dios en el siguiente versículo enviándole un ángel del cielo para fortalecerle. En momentos en que nos sentimos completamente solos, siempre podremos contar con la fidelidad, la presencia y la ayuda de Dios, cuando vamos a Él en oración. No nos va a dar necesariamente lo que queremos, pero sí podemos contar con su presencia y su Consolador para fortalecernos.