DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Seguridad basada en identidad y misión

Día 283

“Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre” (Juan 16:28).
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Lecturas adicionales:

    Sofonías 3:17; Romanos 8:3; 2 Corintios 5:14-16.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Jesús conoce bien su identidad: “Salí del Padre”. Su identidad está basada en su misma naturaleza. Jesús no tiene origen. Él es coexistente con el Padre. Él es Dios, y sabe que su vida está con el Padre y en el Padre. Colosenses 1:15-16 dice: “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas... todo fue creado por medio de él y para él”.

Jesús conoce su entorno: “He venido al mundo”. Juan describe esta afirmación de Jesús en Juan 1:14: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

Jesús vino a traer reconciliación, Colosenses 1:20 dice: “y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”.

Si hemos nacido de nuevo sabemos de dónde salimos. Somos de la familia de Dios; pertenecemos al reino de los cielos y podemos decir con Jesús: “Padre nuestro”.

La condición para los que hemos recibido la redención y el perdón de pecados como lo expresa Colosenses 1:23 es: “si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído…”

Como hijos de Dios sabemos que nuestro paso por el mundo es transitorio y en misión, así como lo demostró Jesús: “otra vez dejo el mundo”.

Nuestra meta, nuestro fin es Dios. Tenemos el testimonio del Espíritu Santo, de Quien es nuestro destino: “y voy al Padre”.