DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Realización y gozo

Día 281

“En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido” (Juan 16:23-24).
  • Leer
  • Meditar
  • Escribir
  • Aplicar
  • Orar
  • Compartir

Lecturas adicionales:

    Mateo 18:1-3; Hechos 1:6-8; 1 Corintios 3:12; Hebreos 11:8.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión


2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
Para guardar sus progresos debe registrarse o iniciar sesión

En la expresión “en aquel día”, Jesús se refiere a la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos.

Comenzando desde el capítulo 14, Jesús ha estado enseñando sobre la necesidad de su partida, de su muerte (cap. 13), para que el Espíritu pueda morar íntimamente en ellos.

Jesús los anima a orar y a pedir en su nombre para que el gozo de ellos sea cumplido. Los discípulos estaban a punto de enfrentar uno de los momentos más dolorosos y tristes de su vida. A Jesús, en quien habían puesto toda su esperanza, todo su corazón, todo su tiempo y todos sus sueños, lo iban a matar. Pero ellos en ese momento no entendieron. Pensaron que todo habría terminado con su muerte. Los profetas del Antiguo Testamento anunciaron todo lo que iban a hacer con Jesús, pero los discípulos no entendieron. Jesús también les anunció lo que iban a hacer con Él y todavía no entendían. Pero cuando Jesús sopló sobre ellos y cuando recibieron el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, pudieron entender las verdades del reino de Dios.

Jesús les está exhortando a pedir el Espíritu Santo: “Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá... ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:9-13).