DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¿Por qué soy cristiano?

Día 28

“Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras? Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima”. (Juan 1:38-39)
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Lecturas adicionales:

    Salmos 27:8; Isaías 64:5; Lucas 14:25-26; 15:20; 18:4; Juan 20:15-16; Apocalipsis 3:20
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Cuando buscamos a Jesús de corazón, Él se nos da a conocer. Él nunca nos va a dar la espalda. Él está consciente todo el tiempo de nosotros y de nuestras necesidades, y por eso nota que lo estamos buscando.

Jesús también quiere saber la razón por la que le buscamos. La mayoría de nosotros vamos a Jesús para remediar una necesidad, para pedirle algo. Es por esa razón que las situaciones difíciles de la vida nos dan un “empujón” hacia Dios. Llegamos a Él a buscar salud, bienestar, para salir de una vida sin propósito, o para recibir consuelo, o para remediar una situación financiera, o protección. Casi siempre nuestra primera búsqueda de Dios es por fines egoístas. Otras veces es buscando ayuda para seres queridos.

Estos dos discípulos le preguntan: “¿dónde moras?” Su pregunta demuestra que quieren pasar tiempo con Él, aprender de Él.

Jesús les dice: “Venid y ved”. En otras palabras, “síganme”. Jesús quiere que estemos en su morada, en su casa. Él quiere que veamos cómo vive, pues así como Él vive, debemos vivir nosotros. Su invitación es revolucionaria. Él nos invita a un nuevo estilo de vida.

Los dos discípulos fueron y se quedaron con Él. Este primer contacto se convirtió en quedarse con Él toda la vida. Ellos no sabían que habían encontrado la razón de su existencia, el propósito de sus vidas. Después de morar con Él, su vida cambió para siempre. Un día no sólo morarían con Él sino “en Él”. “Venid y ved”, es una bendita invitación.