DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


Amar versus aborrecer

Día 279

“Esto os mando: Que os améis unos a otros. Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros” (Juan 15:17-18).
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Lecturas adicionales:

    Isaías 53:3; Mateo 5:11; Hebreos 12:2; 1 Pedro 2:17; 1 Juan 3:14-16.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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Cuando en la Biblia vemos una orden directa de Dios no hay otra opción sino obedecerla.

Jesús dice: “Esto os mando: Que os améis unos a otros”.

Jesús también nos garantiza: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros”.

¿A quién debemos amar? ¿Pueden haber excepciones? ¿Cuál debe ser la extensión de mi amor?

Nuestra norma para responder tales preguntas es Jesús. El anhelo más profundo de Pablo fue: “llegando a ser semejante a él” (Filipenses 3:10b).

Jesús dijo que su vida era el reflejo total de Dios: “Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto” (Juan 14:7).

No hay excepciones, debemos amar aun cuando nos aborrezcan: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros”.

Jesús es muy claro en sus mandamientos sobre el amor: “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos?” (Mateo 5:44-46).

Sólo Él llenándonos, puede amar a nuestros enemigos a través de nosotros. Permitamos que Él ame a los que nos aborrecen.

No es con mis fuerzas sino con el poder del Espíritu Santo que podemos hacer lo que le agrada al Señor.