DEVOCIONALES La Perspectiva del Águila


¿Quién podrá quitarnos el gozo?

Día 278

“... Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis? De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo... y nadie os quitará vuestro gozo” (Juan 16:16-22).
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Lecturas adicionales:

    Hechos 10:40-41; 1 Corintios 15:5-8; 2 Corintios 4:6; 2 Pedro 1:19.
1.¿Cuáles son los principios que me enseña la Biblia?
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2. ¿Cómo puedo aplicar hoy estos principios a mi vida?
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La partida de Jesucristo a la cruz fue un interrogante para los discípulos. Ellos no querían la cruz, querían la gloria del poder de Jesús sin la cruz: “Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre”. Pedro quiso convencerlo de que no fuera a la cruz y Jesús lo reprendió fuertemente.

Cuando los discípulos vieron la muerte de Jesús lloraron y lamentaron su muerte, porque no entendían, lo amaban y lo extrañaban. “Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado” (Marcos 16:14).

Por otro lado, “el mundo se alegrará”. El mundo de las tinieblas pensó que había derrotado a la vida, al Dador de la vida.

La resurrección de Jesús es nuestra esperanza. Esto es lo que Jesús les explicó a los discípulos: “Pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo”.

Hay esperanza aún en medio de la tristeza, volvemos a ver a Jesús, con los discípulos diciendo: “se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo”. ¡Qué gran promesa!

“Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (Juan 20:29). Hoy nos gozamos con millones de personas de poder verlo con los ojos de la fe.